13 enero 2011

Agitación


Sentada. Justo donde la brisa se lleva las penas. Justo ahí ella piensa, ella lee, ella escucha, ella observa...ella recuerda.


Cierra los ojos y entra. Se desliza, se desprende del cuerpo. En el proyector... y éste se activa.

La luz le pertenece y la agita, la conduce por imágenes borrosas, olores, colores, sensaciones, sonidos. La agitan, la guían y la detienen... La agitan, la empujan... Le susurran.

Todo sucede en ese lugar, en ese instante, en ese silencio. Respiraciones simultáneas, frases entrecortadas... De uno, de otro, todo es ahora y no puedes diferenciar.

La luz se intensifica y vuelve a agitarla, la encandila, la confunde... Le susurran, la escoltan, la detienen. Debe salir. Decide salir, reconociendo paredes, afinando los sentidos. Callando y respirando.


Texto y Foto: Mahelin Rondón

04 enero 2011

14 libros, un número que debe mejorar

Pasando de blog en blog, de link en link y de sitios en sitios, llegué a una página de un lector empedernido que colocaba la lista de libros que había leído en el año.

Tomando ese post como inspiración y disculpándome por no colocar el nombre del lector pues, de verdad ni idea, coloco a continuación la lista -mediocre, mi meta es duplicar esta cantidad en 2011- de libros que leí en el 2010 con un breve reseña, descripción o comentario personal del mismo, con la intención de que en pocas palabras logre motivarlos a buscarlos y por supuesto, a leerlos:


1. Mi último suspiro, Luis Buñuel. Un libro capaz de enamorar a dos amantes del cine, a aquellos que saben apreciar la sinceridad de las palabras y la integridad de un hombre. Fue un préstamo muy personal y único. Creo es difícil conseguirlo en Caracas, pero sí lo hacen, créanme, leerlo es un gran placer.


2. Temas de Formación Sociopolítica, Fernando Giuliani (compilador) - Centro Gumilla, UCAB. Compré esta publicación en un encuentro de Constructores de Paz realizado en la UCAB. Es el resultado de una investigación sobre la construcción de la paz en comunidades de bajos recursos, su entorno y la violencia. Realmente me aproximó a un pensamiento más profundo sobre la realidad y las condiciones que participan en el día a día. Con sus 118 páginas, las cuales se leen fácilmente, me reforzó el no juzgar y a buscar siempre la raíz o causa de comportamientos por mi incomprensibles. Me encantó esta lectura, es lo primero que recomendaría leer.


3. Nuestra Pandilla, Philip Roth. Este libro me fascinó. Una sátira que inspira modos de pensar y hablar. El último capítulo es mi favorito, se llama En la senda del retorno, o Tricky en el Infierno. Tiene diálogos para morir de la risa del nivel de genialidad. Los "entrenadores" es algo que hay que disfrutar.


4. La maravillosa vida breve de Óscar Wao, Junot Díaz. Cargado de humor y de una narrativa  muy libre, con grandes personajes, de esos que se vuelven una categoría. Premio Pulitzer 2008, un libro recomendado por muchos y por mi. Primero leí su libro Los boys, excelente también.

5. La enfermedad,  Alberto Barrera Tyszka. Una historia conmovedora, sencillamente bien escrita. Solté un par de lágrimas.

6. A paso de cangrejo, Umberto Eco. Recopilación de ensayos, muchos de los cuales quedan grabados en la memoria especialmente para los venezolanos: Eco refiriéndose a Berlusconi, a su tiempo y sus maniobras; nosotros pensando y extrapolando a Chávez. Otras reflexiones interesantes encontrarán en él.

7. El Pasajero de Truman, Francisco Suniaga. Esta novela es realmente increíble, me encantó. La prefiero por encima de La Otra Isla, no solo por mi gusto por la historia, sino porque desde el principio me enganchó y el final, más allá de grabar las palabras y situaciones concretas, se guardó en mi memoria como un sentimiento, como un momento que haya vivido en carne propia. Nunca olvido el día que terminé el libro con lágrimas en los ojos.

8. La Otra Isla,  Francisco Suniaga. Me gustó mucho. Es un aproximarse a nuestra cultura, la atmósfera de un Estado y cómo funciona, a través de una narración elegante y clara. Con esta novela, obtuve una nueva visión de las peleas de gallo, sin que eso se traduzca en que me gustan o las apoye.

9. Hablemos de Langostas, David Foster Wallace. Es el primer libro que leí de él, un conjunto de ensayos con un humor punzante, de esos que da satisfacción leer. Me fascina la capacidad de detalle que hay en su narrativa y creo ayuda conocer al escritor para aproximarse a él y disfrutarlo. Creo estaba loco, de esa locura que solo poseen los genios. Aunque creí perdería la cabeza con "La autoridad y el uso del inglés americano", sobreviví, y nunca olvidaré este ensayo, algún día lo leeré en inglés, pues debe leerse en inglés. Sinceramente ese ensayo en particular me costó, pero su obsesión perfeccionista me sedujo más.

10. Tokio Blues, Haruki Murakami. Simplemente te traslada, te hace parte de la historia, de las vivencias de sus personajes, sus emociones, todo. Una lectura exquisita.


11. La insoportable levedad del ser, Milan Kundera. No hay mucho que hablar de este libro, es sumamente conocido. Personajes en los que puede uno identificarse en ciertos aspectos. De fácil lectura y con contenido reflexivo, aún cuando estoy en desacuerdo con algunos postulados. Excelente libro, un gran préstamo.


12. Nana, Chuck Palahniuk. Fue el último libro que leí y el primero que leo de Palahniuk. Me han dicho que Asfixia es mejor y Fight Club estoy segura lo es. Me gusta lo cinematográfico que es esta novela, lo cual  lo cual supongo es característico en su forma de escribir. Tiene personajes y situaciones bastantes peculiares, pero muchos capítulos flojos. Está bien y ya.


13. El extranjero, Albert Camus. Un clásico, un grande. Otros con más criterio han escrito sobre él y sus obras. Sólo léanlo si no lo han hecho.

14. El Infierno musical, Alejandra Pizarnik. Un texto que te deja con ganas de leer más y más de ella. Para leer más de una vez.


De los libros infantiles (todos Ekaré), este año les compré y leí con mis sobrinos:

  • La Merienda del señor Verde, Javier Sáez Castán.
  • Doña Piñones, María de la Luz Uribe y Fernando Krahm.
  • El Burrito y la Tuna, cuento Guajir.
  • Mambú se fue a la Guerra, Gloria Calderón (ilustraciones).
  • Chumba la Cachumba, Carlos Cotte (ilustraciones).
  • Zorro, Margaret Wild y Ron Brooks  - MI FAVORITO.

17 diciembre 2010

El otro

Tengo días tratando de escribir este post, este pensamiento. Digamos, hoy es el día - madrugada y sin borradores.


Caracas, capital de la República Bolivariana de Venezuela.

Sí, las capitales tienden a ser agitadas, a tener un ritmo rápido, a que la amargura se apodere del ser y la rabia se cuele hasta en el saludo. Pero, ¿dónde queda la gente que aún manteniendo su mejor sonrisa, respirando para no contestar mal y que decide vivir con ánimo su día a día? Sé que existe millones de esos venezolanos, existen muchísimos que no se entregan al desorden y al sin sentido que es este país y sus gobernantes.

Mi intención con este post es honrar a los miles de rostros sin nombre que viven sus días tratando de llegar a sus casas, que pasan más de 8 horas diarias trabajando y buscando -honesta e íntegramente- cómo mejorar su calidad de vida y la de sus familiares en un país que carece de calidad de vida, principalmente porque una vida puede valer menos de Bs.100.

Creo existen millones de venezolanos capaces de reconocer a baja, mediana o alta escala el estado actual del Estado, lo mal que estamos; que pueden ver cómo el país se desmorona rápidamente, mes a mes y cadena a cadena; que se enfrentan diariamente a la dejadez en los servicios, y cómo la frustración y la desesperanza puede ganar la batalla cuando no se obtienen respuestas de ningún tipo por parte de autoridades, instituciones, encargados, etc., tanto de entes privados como públicos.

Quiero decir que no es fácil protestar y luchar por un país cuando las necesidades básicas no están cubiertas y las preocupaciones se adueñan de la mente. Mientras para algunos es fácil hacer esto y lo otro, llegar a tal y cuál sitio, comprar tal y tal cosa, pagar tanto por una comida, pensar de cierto u otro modo, para otros, para un GRAN OTRO, eso simplemente puede ser inaccesible y aparatoso.


Pido tener la suficiente conciencia e inteligencia para siempre poder cuestionarme el lado que no veo, el cómo es de esa realidad y de esa forma no juzgar; imaginar cómo sería, y si es posible, conocerlo para entenderlo a profundidad.

Sinceramente quiero dar mucho más por mi país, me reprocho el no hacerlo, el haberlo dejado de hacerlo de una forma más activa. Ahora solo soy una "buena" ciudadana, trabajadora y honesta que odia que sus preocupaciones la desactiven. Es la batalla de yo con con mi yo colectivo.

18 noviembre 2010

ReBlog

El siguiente post lo escribió Corina Contaris, una de mis mejores amiga. Como ella, creo que hay cosas que no se hacen. No se juga con la gente, menos con los seres hermosos, nobles y especiales. Esas personas dedicadas a jugar, luego se convierten en juguetes que todos manosean, que todos destruyen y olvidan.

A Cori.

Lo que no dije... y no se hace

A Laura y Jorge, por todas las cenas

No se hace. Decir una cosa y hacer otra. No se juega con la gente, no se le cree fuerte y por ello capaz de soportarlo todo.

No se hace. Ir y venir. Este jaloneo absurdo de ser dulce e indiferente, apasionado y frío. No se pretende que la otra persona baile el ritmo que la otra decide. 

No se hace. Pensar que la otra persona es incondicional. Que está y estará allí siempre, utilizarla para saber qué se siente y cómo se siente, este experimento emocional que lastima.  

No se hace. Ser políticamente correcto y besar sin ganas. Tocar sin hacerlo con todo lo que se es. Entrecruzar la mano y soltarla. No se vale la culpa, no sirve la diplomacia. No valen los términos medios, los matices de gris.   

Mucho menos conmigo. 

Que sí soy vulnerable y me cansa el jaloneo.
Y me duele, tanto que cuesta respirar. 

Y me muero de ganas, y beso hasta desgastarme. Y soy cualquier cosa menos políticamente correcta. Cualquiera. 

Es porque hay temas que no se negocian. 

Como la princesidad, las ganas de correr en la playa, la sonrisa. Los colores. Besarme y tomarme el rostro. No se cede. Se deja de ser, se pierde el espíritu.  

Ni blanco, ni gris, ni negro.

Multicolor, con todo lo que eso implica.