10 octubre 2010

"Una verdad aparente"

"La literatura es mentira, pero esa mentira sale de una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación
(...) 
Concretando: se trabaja con imaginación, intuición y una verdad aparente; cuando esto se consigue, entonces se logra la historia que uno quiere dar a conocer. Creo que eso es, en principio, la base de todo cuento, de toda historia que se quiera contar".
Juan Rulfo. 

07 octubre 2010

Él y Ella

DIfícil. DIstante. DIsfuncional.

Parece que comienza por "DI" lo que DIstrae y DIsgusta.

Así es esta historia, de terceros con presente, pasado, siempre futuro:

Hola
(Silencio)

Él calla. Y ofende.

Ella observa con lástima. Ya vivió el odio, la frustración, la desesperación, la antipatía, la ilusión y desilución, la esperanza, el amor. Ahora es el turno de la compasión y la firmeza.

Rechaza el sufrimiento de él, pero es suyo también. Lo lleva en la sangre, en los genes. Es la cara de su infelicidad. Late oculta, disfrazada y altanera en el silencio.

Pero insiste. Lo llama, lo mira, lo acaricia... pero él no voltea, no se inmuta. Se sigue hundiendo.

Ella lo deja.
Escoge su vida, a su manera, a su ritmo. Se reconcilia con su propia tristeza.

Ella dice adiós.
(Él, mira el piso, como todos los días, como todas las tardes de gritos y agonía. Le duele pero no grita)

Solo calla y respira.

Pero siempre sueña con un domingo, como aquellos que la infancia convierte en razones.

03 octubre 2010

Por ahora

Un nuevo jugador observa la partida.
Cada movimiento, cada jugada, cada derrota.
Su intelecto le es suficiente.
La atención le pertenece.

Y así se caigan las fichas,
el tiempo se encarga de informar el final.
Se disuelven las esperanzas, las falsas ilusiones.
El resultado solo se pronuncia en mis labios.

Hoy el silencio, mañana también.
Esta partida se juega en silencio.

Por ahora.

06 septiembre 2010

Imaginas, entre el verde imaginas

Diez faroles. Ocho de un lado y dos del otro; uno al principio y el otro al final de la calle. Caminas, a un ritmo distinto para ser de noche. Y esta noche se viste el vacío y silencio, más cuando los pocos bajan la mirada. Tú escuchas y volteas, porque la cortina verde muestra pero también esconde. Sólo la música se cuela entre el movimiento de la cortina, entre una fila de bombillos que indica la presencia de personas en lo que arbitrariamente piensas es una sala.

Quieres verlos, conocer sus rostros, sus movimientos. Saber qué edad tienen, el género, procedencia y relación entre ellos. ¿Será una familia? ¿Serán amigos? ¿Será una secta? No puedes descifrarlo, pero la ansiedad cede ante la imaginación y decides creer que es una niña de 8 años con su madre, que aprende a bailar danza árabe. Pues esa es la melodía que se filtra en medio de la noche, entre las luces distantes de los vecinos, entre la oscuridad de las casas.

Y tú, sigues caminando, con el recuerdo de esa cortina, de ese espacio, de ese momento.